Escrito por Javier Bilbao Churchill visitando las ruinas de la Catedral de Coventry, tras el bombardeo del 15 de noviembre de 1940 La Segunda Guerra Mundial causó según las estimaciones más conservadoras 36,5 millones de muertos solamente en Europa. Pero además provocó un daño incalculable al patrimonio histórico y artístico largamente acumulado en nuestro continente durante el paso de los siglos, generación tras generación y que, en apenas un instante, fue irremediablemente perdido. Esta destrucción —en ocasiones deliberada y en otras accidental— tuvo, como veremos, una considerable importancia como arma de propaganda. Convertidos en motivo de orgullo para los lugareños y focos de peregrinación o turismo para los forasteros, las catedrales, museos, palacios, cascos históricos… ya sea por su valor artístico, antigüedad o acontecimientos históricos que cobijaron, adquieren un valor simbólico, un aura de sacralidad que los eleva a seña de identidad para la ...
Publicado septiembre 30, 2014 por El Monitor 1867 Cuando hay una guerra existen dos teatros: un teatro de guerra real y un teatro virtual; es decir, existe una guerra verdadera peleada con las armas, y una guerra virtual llevada a cabo a punta de informaciones falsas. La guerra virtual, que en muchos casos precede a la guerra real, se ideó para preparar a la opinión pública y convencerla de que acepte la guerra que le sucederá (aquella real). Éste es un patrón bien establecido que se ha experimentado en todas las guerras modernas, especialmente en las revoluciones de colores desarrolladas principalmente en algunos estados post-soviéticos. En las guerras virtuales gracias al trabajo de los medios de comunicación, se fabrican “regímenes represivos” que deben ser removidos de su posición de poder. Un gobierno de turno del cual se “debe salir” y que es mostrado a través de los medios de comunicación internacionales como un gobierno profundamente inhumano y repre...
Comentarios
Publicar un comentario